Echando la vista atrás, en nuestra tienda Flex en Barakaldo, somos conscientes que, desde hace muchos años, nuestra marca,  la marca Flex, ha sido sinónimo de un buen descanso en un gran número de los hogares de nuestro país. Pero no podemos negar que, a lo largo de la últimas décadas, que los colchones han ido evolucionando de manera vertiginosa.

No nos vamos a remontar a los tiempos de los jergones de lana, pero baste decir que tras la incorporación de los muelles helicoidales a la estructura de los colchones a finales del siglo XIX, muchísimos años antes de que abriéramos nuestra tienda Flex en Barakaldo, su evolución ha sido constante. Aquellos primeros colchones tenían el problema de que, al tumbarse sobre ellos, el roce de los muelles provocaba un molesto chirrido hasta que, en el año 1900, a James Marshall se le ocurrió forrar de tela cada uno de los muelles para terminar con ese molesto sonido.

Más adelante, durante la década de los 50, el avance de la técnica trajo consigo nuevos materiales, como las famosas gomaespumas, un material mucho más económico que contribuyo a desterrar, especialmente en España, el uso de los colchones de lana. La irrupción de los plásticos en la vida cotidiana trajo consigo una moda en los años 60: los colchones de agua, una funda de vinilo que se llenaba con  varias decenas de litros de agua.

En los años 80 se dieron a conocer las primeras espumas viscoelásticas un invento de los ingenieros de la NASA con los que se reducía la presión que sufrían los astronautas en cada despegue.

Hoy día, en tiendas como Miluna puedes encontrar una gran cantidad de colchones de diferentes materiales para tu descanso.